POLÍTICA
Ciudadanos y empresarios exigen que Rocha Moya no vuelva a la gubernatura de Sinaloa
La situación política en Sinaloa atraviesa una crisis de gobernabilidad tras el breve y polémico retorno de Rubén Rocha Moya a la gubernatura, quien retomó el cargo el pasado viernes tras 112 días de licencia, solo para solicitar una nueva separación indefinida apenas 34 horas después. Este movimiento, realizado sin consulta previa con la dirigencia de Morena ni con la presidenta Claudia Sheinbaum, ha sido calificado por la mandataria federal como una decisión "imprudente" y "no pertinente". La presidenta Sheinbaum enfatizó que, mientras existan investigaciones abiertas por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) y señalamientos del Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado, lo adecuado es que el mandatario permanezca fuera del cargo. El Congreso de Sinaloa, de mayoría morenista, ha enfrentado dificultades para designar a un gobernador interino, posponiendo sesiones extraordinarias en medio de presiones de la oposición y manifestaciones ciudadanas y empresariales que exigen la salida definitiva de Rocha Moya y el fin de la influencia de su grupo político. Analistas políticos coinciden en que el intento de regreso de Rocha transformó un escenario de desgaste manejable para el oficialismo en una provocación política que ha forzado al partido a marcar distancia y buscar una solución que garantice la estabilidad del estado hasta el fin del periodo constitucional en 2027.

Hechos
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