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La televisión china suspende las emisiones de LaLiga tras la polémica con un meme y Mbappé, que se refirió a Mao Zedong como “dictador”
El futbolista ha utilizado sus redes sociales a final de la mañana para emitir un comunicado en francés, inglés y chino en el que pide disculpas: “Durante una entrevista reciente, reaccioné sobre una imagen de mí mismo. Mi comentario fue imprudente, y ahora entiendo que hizo daño a muchas personas en China y en las comunidades chinas en todo el mundo. Pido disculpas a todos los que se hayan enfadado por mis palabras. Esta no fue en absoluto mi intención. Tengo un profundo respeto por la gente china y su historia, y estoy sinceramente arrepentido”. LaLiga también ha reaccionado “lamentando profundamente la ofensa que los recientes comentarios de Kylian Mbappé han causado entre los aficionados chinos” y ha destacado que se realizaron “a título personal” y no representan a la organización. “El fútbol español defiende el respeto, la convivencia y la unión entre personas de todas las culturas. Trasladamos nuestro respeto a China, a sus instituciones y a su pueblo, y valoramos profundamente el apoyo de los millones de aficionados que nos siguen cada semana. Reafirmamos nuestro compromiso con una relación construida durante años”, reza el comunicado oficial, que agrega que se está trabajando con los socios e interlocutores institucionales en China para abordar la situación. Javier Tebas, presidente de LaLiga, también se ha pronunciado personalmente y en nombre de la competición: “Lamentamos profundamente las declaraciones de Kylian Mbappé que han causado malestar y ofensa en China”. El comentario de Mbappé, lejos de resultar anecdótico, se ha interpretado como una afrenta nacional, ya que la veneración oficial de Mao en el gigante asiático apenas deja espacio para la sátira. La reacción ha llegado incluso hasta el Ministerio de Exteriores, cuyo portavoz Guo Jiakun ha afirmado este martes que las palabras y los actos que hieren los sentimientos del pueblo chino “naturalmente encontrarán la oposición conjunta de todos los sectores de la sociedad”, en respuesta en una rueda de prensa rutinaria al respecto de la controversia. Para entonces, la Cadena de Televisión Central CCTV ya había suspendido las emisiones de los encuentros de LaLiga y de los partidos en los que participa Mbappé. La medida entró en vigor la noche del lunes, según informó este martes el medio shanghainés The Paper, que cita fuentes vinculadas al Grupo de Medios de China. La televisión pública también ha retirado los anuncios protagonizados por el futbolista, sin que se haya precisado cuánto tiempo durará la suspensión. El alcance de la decisión en otras plataformas no está claro. LaLiga anunció en agosto un acuerdo con China Mobile Migu para la difusión digital de sus 380 partidos por temporada en China continental durante cuatro campañas, hasta 2029/2030. Los medios chinos no recogen si ese contrato también se ha cancelado. A la suspensión de las emisiones se sumaron el martes por la mañana las rupturas comerciales. Dongpeng Beverage Group fue la primera en anunciar el final de su colaboración con Mbappé, después de una reunión de urgencia tras detectar la polémica antes de la medianoche del lunes, detalló un responsable del grupo de bebidas al diario National Business Daily. La compañía había contratado al delantero en abril como imagen de Bushuila, su marca de bebidas de electrolitos. La figura de Mbappé ha estado muy presente en China en los últimos meses, ya que los anuncios en los que patrocinaba las bebidas de esta marca habían aparecido frecuentemente en marquesinas, autobuses y ascensores de ciudades chinas, especialmente durante el Mundial de fútbol. Después, llegaron los anuncios de Mengniu y Milkground. El primer grupo lácteo, uno de los principales del país y que cuenta con una amplia trayectoria en el patrocinio deportivo, había incorporado al futbolista en 2021, durante la preparación de su campaña para el Mundial de Qatar. Mengniu también tiene acuerdos vinculados al Comité Olímpico Internacional y al argentino Lionel Messi. Milkgroud, por su parte, había lanzado en abril una campaña con el delantero para promocionar sus productos de queso. En los comunicados donde confirman el fin de sus acuerdos comerciales con Mbappé, las tres empresas invocaron una política de “tolerancia cero ante comportamientos que hieran los sentimientos nacionales”, pero ninguna precisa el incidente concreto que motivó la decisión ni los importes de los acuerdos rescindidos. Además, la plataforma china Xiaohongshu (RedNote), similar a Instagram (que está censurada en China), también ha anunciado que está revisando y retirando los materiales promocionales relacionados con el futbolista, aunque la colaboración que tenían concluyó el 31 de diciembre de 2024, al vencer el acuerdo. Los montajes que caricaturizan el supuesto poder de la estrella de la selección francesa sobre las decisiones de sus clubes se han vuelto populares en internet. Su rostro aparece superpuesto al de distintos gobernantes autoritarios, una forma de exagerar la autoridad que los aficionados le atribuyen también fuera del terreno de juego. La broma llegó durante el Mundial al vestuario de Francia. Su compañero Ousmane Dembélé llamó a Mbappé Mobut, en referencia a Mobutu Sese Seko, que gobernó la actual República Democrática del Congo (antiguo Zaire) durante tres décadas. En una entrevista de septiembre con France Football citada por la BBC, el delantero había reconocido la intención humorística de algunos memes, pero también había cuestionado sus implicaciones, ya que consideraba que esas comparaciones podían restar gravedad al sufrimiento causado por los dictadores y revelar una falta de conciencia política e histórica. Las bromas de Dembélé, en cambio, las interpretaba como un momento de cachondeo entre compañeros. El histórico líder chino Mao Zedong sigue siendo uno de los símbolos centrales del Estado y del Partido Comunista chino y al que se sigue venerando con fervor. Además, el país protege por ley el honor y la reputación de sus “héroes y mártires”. Las ofensas graves que dañen el interés público pueden castigarse con hasta tres años de cárcel, aunque no toda sátira de un antiguo dirigente constituye un delito.

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