GEOPOLÍTICA
El Likud de Netanyahu acusa a los partidos árabes de "robar las elecciones" en Israel y pide a la Policía investigar sus votos
Tras las elecciones legislativas en Israel, el panorama político se mantiene incierto al no lograr ninguno de los dos bloques principales —el liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu y el de la oposición encabezada por Gadi Eisenkot— la mayoría absoluta de 61 escaños necesaria para formar gobierno en la Knesset de 120 miembros. Con un escrutinio avanzado que supera el 85%, el bloque de Netanyahu se posiciona como la fuerza más votada, aunque insuficiente para gobernar sin alianzas. En este contexto, el partido Likud ha acusado a los partidos árabes, que alcanzaron una representación histórica de 19 escaños, de "robar las elecciones" mediante supuestas irregularidades como sobornos, violencia y falsificación de votos, exigiendo una investigación a la Policía y al servicio de inteligencia Shin Bet. Estas acusaciones han sido presentadas sin que se hayan hecho públicas pruebas concretas. Mientras tanto, el presidente Isaac Herzog ha instado a las fuerzas políticas a mantener una actitud abierta para evitar una nueva ronda electoral, en un proceso que podría prolongarse durante semanas mientras se inician las consultas oficiales para determinar quién tiene mayores probabilidades de formar un Ejecutivo.

Hechos
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